En este ensayo sobre la
novela, La Babosa, de Gabriel Casaccia, hablare sobre el sacerdote de la
iglesia de Aregua, lugar donde se desarrolla esta novela. Este cura, llamado
comúnmente como el Padre Rosales, es uno de los muchos personajes que podemos
encontrar en esta obra literaria.
Pero antes de entrar en profundidad con este personaje en
particular; ¿de qué se trata “La Babosa”?. Esta novela trata simplemente sobre
la vida de los diferentes pobladores del pueblo de Aregua. Cada uno de estos
personajes: Ramón Fleitas, Doña Ángela, Feliz Cardozo, etc, tienen muchas
similitudes con ciertos pobladores de dicho pueblo en la vida real, hecho que
el autor niega fervientemente. La narración de esta obra comienza centrándose
en, anteriormente nombrado, Ramón Fleitas y su esposa, Adela. Aquí, nada más en
el primer capítulo, se desarrolla uno de los conflictos principales de la
novela, que por supuesto es “presenciado” por el personaje más importante de
todos, Doña Ángela. Este personaje es tan importante hasta tal punto que su
mismo apodo, dado cruelmente por sus vecinos de Aregua, es usado para nombrar
este libro; “La Babosa”. Lo que Doña Ángela “presenció”, o mejor dicho supuso,
fue el adulterio casi llevado a cabo por Ramón Fleitas con la criada de su
casa, Paulina, una pobre chica de no más de 15 años. Pero no llaman la babosa a
Doña Ángela por nada, apenas siquiera saber lo que en realidad paso entre esos
dos individuos va a contárselo a nada más y nada menos que al Padre Rosales. El
personaje en el cual entraremos en detalle un poco más adelante. Esta es
precisamente el primer de los muchos rumores que Doña Ángela esparcirá por ahí,
como una araña, tejiendo por todos lados sus mayormente imaginados sucesos que
a sus oídos llegan.
Esta novela está dividida
en dos partes: en la primera se describen a sus personajes y se desencadenan
los múltiples conflictos de cada quien. También se observa que los dos
protagonistas, Ramón Fleitas y Doña Ángela permanecen a distancia siendo como
imanes del mismo polo, siendo constantemente interferidos por los diferentes
personajes Aregueños de la obra. La segunda parte es como más de lo mismo, usando
lo que una vez nos pareció interesante o simplemente la conclusión de algunos
de los problemas presentados de la primera parte del nudo, haciendo a esta
parte de la novela un tanto diferente de la otra.
Al principio esta obra
puede parecer interesante y divertida. Como se desarrollan los conflictos y
cada problema personal que tiene cada personaje es una gran excusa para seguir
leyendo esta novela. Por otro lado, los diferentes acontecimientos van
desarrollándose cada vez más tediosa y lentamente a medida que continuamos la
lectura del libro. Esto hace que cuanto más leamos “La Babosa”, esta se vaya
tornando un tanto aburrido y pesado.
Ahora que ya hemos analizado un poco de que trata “La Babosa”
en general podemos finalmente entrar en detalle con nuestro personaje en
cuestión: el enigmático Padre Antonio Rosales.
Antes que nada, cabe destacar que Rosales es el único que no
es paraguayo en esta novela. El cura Rosales es español, nacido y criado en un
pueblito llamado Arine (Galicia) había estado en Paraguay, en Asunción hasta
que se entera de la herencia considerable que el antiguo encargado de la
iglesia de Aregua y difunto párroco deja a su hermana. Este entonces solicita
ir hacia ese pueblo para sustituir al anterior encargado de la iglesia de Aregua:
el bondadoso Padre Reinaldo. También cabe destacar que fue el quien bautizo a
Doña Ángela como “la Babosa”.
El Padre Rosales se rehúsa
a dejar que Aregua le seduzca siquiera un poco, estando siempre con una actitud
de desprecio o desagrado hacia sus feligreses y al mismo pueblo. El sacerdote
Rosales se niega a morir en Aregua y es por eso que piensa y recuerda deseoso
de volver a su pueblito Arine para tener ahí su descanso eterno perfecto. Siempre
pensado en volver a su pueblo natal, a pesar de ya haber vivido unos 20 años en
Aregua y de proporcionarle, para un religioso, muchas ventajas y comodidades
materiales las cuales son: una casa, una finca, caballos, ganado y dinero
,aunque solo sea el suficiente para mantenerse y algo más para sus ahorros.
Aunque este problema monetario se podría remediar con una actitud más apacible,
pero claro el Padre Rosales nunca dejara de ser duro, estricto y algunas veces
tacaño con el resto de Aregueños. Todo lo contrario al padre Portillo, anterior
líder religioso quien siempre fue bueno y amable con sus seguidores.
A pesar de ser como es: estricto, de carácter duro y
aparentar no perdonar ni el más mínimo error, en el fondo él tiene la buena fe
de creer y decir que todos y cada uno de los habitantes de Aregua tendrán su
pedacito de cielo respectivamente. Esto ha hecho que algunos Aregueños digan
que, a modo de broma o no, que el párroco del pueblo sea un tanto más comunista
que religioso. Pero claro, al momento de recaudar fondos para la iglesia
siempre actúa de manera ruda como si fuera un cobrador de algún gobierno ruso o
algo por el estilo. Y tampoco es que el cura Rosales usase ese dinero recaudado
totalmente para la iglesia en si, con suerte solo un pequeño porcentaje, a
veces más a veces menos, iba para la iglesia o sus actividades. Y esto se debe
a como se comentó antes, el poco dinero que Rosales consigue de sus feligreses
debido a su carácter. Eso es lo que más le molesta, no poder seguir los pasos
de su antecesor y juntar el dinero suficiente para volver a su tierra natal y
poder descansar allá, viviendo sus últimos años de manera tranquila entre los
suyos.
Pero nada más poner un pie en Aregua, se le contagia como un
aire de malestar, que con el pasar de esos 20 su deseo de volver a su pueblito
español se convierte en una obsesión que quiere realizar a toda costa. Como es
religioso no le asusta la idea de morir, sino de donde va a morir. No solo se rehúsa
a morir en el “triste y desolado cementerio” de Aregua, sino que también esa
idea lo llena de miedo. Él quiere morir en su suelo natal, enterrado en los
verdes suelos de Arine junto a sus padres, a sus tíos, a sus hermanos y al
resto de su familia.
Al final el pobre padre Rosales al momento de su muerte
probablemente anticipado por su cáncer y su estrés de vivir en un lugar que no
quería, o rodeado de personas que el no aguantaba, sufre una paradoja: su
cuerpo es enterrado en el triste cementerio Aregueño, pero su mente y emociones
tratan de convencerlo de que esta en Arine, descansando en paz junto a los
suyos.
Y eso es casi todo lo importante que podemos rescatar de la
historia de este personaje tan interesante y poco común de ver en la literatura
estos días. Siendo una persona reacia volver a su casa de manera que estar en
el lugar donde vive ahora le produzca malestar y estrés, desagradando a todos
los que le llegan a conocer. Pero en el fondo teniendo fe de que hasta a las
personas que el aguanta menos tienen salvación, sean como sean.
Si fuese una persona en la actualidad seria como Lugo, poniendo
de ejemplo el que Rosales tiene una vida como algo secreta en lo que sería al
momento de engañar al pueblo con su “vida humilde” de religioso, cuando
realmente ahorraba para su propia ambición de volver a Arine. Lugo escondía
también sus “aventuras” fuera del área política, pero igualmente ejerciendo un
gobierno aceptable para Paraguay. (Tomando en cuenta como está ahora el país)
Realmente considero al Padre Rosales como una persona buena,
pero el suceso de alejarlo de su tierra natal lo frustro y obtuvo una actitud
bastante repelente. En realidad siento pena por el.
Santiago Moreno
Colegio del Sol
Colegio del Sol

Me gusto tu ensayo, al comienzo buen análisis del libro y buena descripción del padre Rosales, y por ultimo, interesante comparación con nuestro ex presidente, Fernando Lugo.
ResponderEliminarInteresante, comparto tu opinión sobre la frustración del padre
ResponderEliminarJoven Moreno, faltan las fuentes de referencia, hay problemas de puntuación, le faltan 176 palabras,
ResponderEliminar20 errores ortográficos. Los gentilicios se escriben en minúscula: "aregüeno"; el pronombre personal "él", lleva siempre tilde.
El trabajo estuvo interesante, pero pudo haberlo sido mucho más. usted puede hacerlo mejor, joven Moreno.